31 de enero de 2017
17 de enero de 2017
Los reyes de los bosques del Himalaya
Los Rautes, la tribu que migra cada vez que un miembro
muere.
MIGUEL MORENATTI
Cuando un miembro de los Rautes
muere, su cuerpo es enterrado en el bosque en posición vertical, su cráneo
perforado para liberar su espíritu y la tribu al completo migra a otro lugar.
Viven ocultos en los bosques del Himalaya,
hablan un idioma nunca escrito y sobreviven comiendo carne de monos, una
elección controvertida en Nepal,
donde los monos se consideran la reencarnación del Dios Hanuman.
Parecen imágenes de otro tiempo.
Unas fotos que nos trasladan a siglos pasados. Un refinado trabajo del
fotógrafo Jan Moller
Hansen (Copenhague, 1964) que ha convivido durante la primera
semana de este mes de enero en un remoto bosque de Accham, en Nepal, junto a
los Rautes, conocidos como los "reyes de los bosques".
Fueron tres días en coche, desde
Katmandú a Accham, donde Jan se alojó. Al día siguiente, una gran caminata por
el bosque le llevó hasta los Rautes. Cuando el fotógrafo se dirigió al jefe de
la tribu, Mayn Bahadur, este le pidió que trajera un gallo grande a cambio de
acceder a su campamento. "Usted no puede visitar los Rautes sin dar algo a
la comunidad. Vivimos en reciprocidad. Usted da y usted recibe.
A pesar de la invasión gradual de
los colonos, el pueblo Raute no tiene interés en convivir con el mundo exterior
o participar con la religión más común de Nepal, el hinduismo. "Los
Rautes respetan otras religiones y
creencias, pero insisten en mantener la suya propia. No quieren adaptarse a la
sociedad nepalesa. A pesar de estar bajo una gran presión durante muchos años,
han logrado mantener su propia identidad y cultura. No tienen historia escrita
y dicen no tener conocimiento de su herencia ancestral más de cuatro
generaciones atrás", dice Jan Moller.
Los Rautes, son una de las
pocas tribus nómadas que
quedan en el planeta, que luchan por proteger su modo de vida tradicional en
equilibrio con la naturaleza y su derecho a vagar por los bosques de los que
dependen. Ahora solo quedan unos 150 Rautes nómadas en el
mundo. Están al borde de la extinción, sobreviviendo a la deforestación, a la
influencia de la civilización moderna y al agotamiento de los recursos
naturales de los que dependen. Si los Rautes sucumben, el mundo moderno
habrá perdido una fuente más de conocimiento que nos podría ayudar a
redescubrir nuestras raíces naturales y un modo de vida en equilibrio ecológico con
los bosques en peligro de
extinción.
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