27 de julio de 2010

Viejos Amores - Rodolfo Serrano

Viejos amores



Me vienen muchas veces como roncas sirenas

de barcos en la niebla o pitidos sombríos

de trenes en la noche. Y tienen la nostalgia

de la vieja cantina de la vieja estación.



Son los viejos amores, los mismos que dejaron

en la piel el sudor de la sal y el gemido

de un cuerpo que quería morir en ese instante

en que todo comienza cuando todo acabó.



Los antiguos amantes, como sombras de piedra,

lo mismo que la espuma de un cóctel y lo mismo

que la suave ternura de la palabra siempre,

como el sabor a luna que tiene la pasión.



Pienso mientras evoco sus nombres y sus besos

que no habrá cuerpos tan dulces y tan vivos

como aquellos amados que apenas ya recuerdo

que dejaron su huella con la palabra adiós.

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