28 de noviembre de 2013

Same love

And I can’t change 
Even if I tried 
Even if I wanted to 
I can't change 
Even if I try 
Even if I wanted to 
My love My love My love 
She keeps me warm 

https://www.youtube.com/watch?v=hlVBg7_08n0&feature=youtube_gdata_player

24 de octubre de 2013

Lo que nos queda

Esta será la generación que menos tenga, porque ni pensar que tengamos lo mismo que nuestros padres, al menos no en Venezuela, ni siquiera nos da para tener lo que nuestros hermanos mayores, cuando una casa cuesta mil millones o un millon de bolivares superfuertes (da lo mismo porque a la final la moneda no vale nada) que nos queda??? como me dijo un amigo, reir para no llorar; nos queda trabajar y tratar de sobrevivir, buscar la tan anhelada oportunidad de "irnos" y echarle un camion afuera, porque la vida no es facil siendo extranjero, menos en estos momentos donde medio mundo anda en crisis y la otra parte trata de ver como sobrevive.


No lo dejes morir, bien nos los advirtio Franco hace años en su canción, porque que le entragaras a tus hijos cuando crezcan?? nada, quizás suena pesimista pero asi lo veo, no dejaron nada para los hijos, nietos, herman@s, panas o quien sea; esta gente acabo con todo hasta con las esperanzas, saquearon las arcas, acabaron con la industria, con las reservas de oro, la plata, no quedo nada, y ahi estamos ahora, esperando el milagro que nunca llega, "q pase algo" porque asi somos, increiblemente los venezolanos seguimos pensando en ese "algo tiene que pasar" desde hace 10 años por lo menos escucho el "ahora si, esto es demasiado" ó "no se puede poner peor" y zaaasssss toma pa que seas serio como dicen por ahi, porque si algo tienen nuestros gobernantes es ese empuje constante, esa lucha por hacer que su pueblo no pierda la capacidad de asombro. Esta generación creció haciendo compras nerviosas porque siempre podía pasar algo, en su mayoria no saben que es comprar divisas libremente en su país, son tan tan inteligentes que entienden como si nada los trucos de Cadivi, que traten de explicarle a alguien que no sea venezolano como funciona para que vean la cara que les ponen.

A mi generación se nos obligo al destierro, a separarse de sus familias por conseguir ese futuro mejor, ahora somos extranjeros en todos lados del mundo, con hijos de otras nacionalidades que ya no tienen tu acento, que no van a estudiar en tu colegio, chamos que no van a ser chamos sino para ti porque esa palabra no existe donde tu vives ahora; somos esos que se acostumbraron a otros lados para tener una vida digna, que no es pedir mucho, porque va mas alla de tener un trabajo, es salir a la calle y no estar pendiente de si te siguen o poder hablar por telefono sin que te lo arranque, sin ir muy lejos ir al super y encontrar papel higienico sin tener que matar a nadie.

Entonces??? Que nos queda??? como hacemos??? nos vamos y ya!? se acabo lo que se daba?? estoy segura que muchos añoran su tierra, sus panas, los cachitos, los golfeados, la playa, la colonia tovar, la gran sabana, los medanos, pana tenemos de todo y estamos en otros lados, por queeeee???

14 de octubre de 2013

La isla que somos todos

La isla que somos todos

La isla que somos todos
La isla que somos todos

La rapiña avanza ferozmente. La lista de empresarios de oposición que hace negocios millonarios con el Gobierno es asombrosa. Blasfeman en privado, aplauden al pie de los contratos. El verdadero presidente de este país es el dinero. Y ese sujeto tiene en su vestuario infinidad de camisas rojas, amarillas, blancas
     
L a imagen perfecta: pies anclados en la arena, línea de sal azul frente a los ojos, palmeras desplegadas a lo largo, lentes oscuros, escocés con agua de coco en la mano derecha. Ah, la paz. Estás en la isla de Margarita. El riesgo de atravesar Caracas de madrugada, la tortura llamada aeropuerto nacional, el alquiler de autos que se demora un lustro, todo, absolutamente todo se diluye cuando sorbes tu primer trago, te reclinas en la silla de extensión, una brisa gentil te saluda y lanzas lejos tu mirada, la cuelgas allá en el horizonte. Tan simple que es a veces la felicidad. Pareces el fotograma de una cuña sobre el paraíso terrenal. Pobre iluso.

Me dispongo a potenciar el octanaje de mi segundo trago. Ya hundí los hombros en el mar de Occidente, como diría Andrés Eloy Blanco. Ya celebré la temperatura del agua. Un día impecable en playa El Agua. Ni siquiera solicito el menú. Para qué inventar. Mi cerebro tiene horas demandando un pargo frito, su ensalada rallada y los inevitables tostones que hacen superior al Caribe. De pronto, allí, donde el único sonido era el mar ­un músico sobrio, acoplado, vistoso­ irrumpe una manada de camionetas de doble tracción. La líder del grupo sufre de gigantismo, sus cauchos son del tamaño de un adolescente, ostenta más faros que un estadio de béisbol. Entra en retroceso a la arena, rugiendo su cilindrada. El conductor abre la maleta de cara a nosotros y diez cornetas ­sí, las conté­ vomitaron al unísono una cumbia altisonante, feroz, sobreactuada. Juro que en el mar hubo un estremecimiento. Era como un tsunami que nos atacaba por la espalda. Los huéspedes del local playero nos vimos con un desconcierto untado de bronceador. Tratamos de hacernos los locos, ya le bajarán el volumen, eso es porque están llegando. Pues, no. La cumbia prosiguió como un derrame petrolero, como la lemna en el lago de Maracaibo, como el apocalíptico crescendo del dólar. De las camionetas emergió una multitud que simulaba a Atila y sus huestes invadiendo los Balcanes. Al lado del restaurante había un solar vacío que fue colonizado en segundos. El mesonero les montó una larga mesa, buscó manteles, sillas, vasos. Conclusión: habían llegado para quedarse.

El aire se agrietaba con la sexta y ensordecedora cumbia, cuando mi pareja decidió recoger la toalla, el bloqueador solar y la indignación. Yo propuse, antes de claudicar y largarnos, una negociación a través del intermediario lógico: el mesonero. "Hermano, ¿tú crees que puedas hablar con esa gente para que le bajen el volumen a la música y podamos TODOS disfrutar de la playa?". El hombre puso cara de acontecimiento, pero no se negó. A los diez minutos le llevaba piñas coladas a una pareja de rusos y nada que se acercaba a la zona de crisis. Nueva interpelación: "¿Y entonces, panita?". Y ya ahí no tuvo más cara. "Señor Padrón, usted es venezolano, usted sabe cómo es todo, ellos no me van a hacer caso". El miedo caminó como una hormiga por sus palabras. Ladeó un gesto resignado y se retiró. Al instante estábamos montándonos en el carro. El vigilante ­desdentado, añoso- comentó: "Ahorita se fue otra gente por lo mismo. Yo les dije a ellos: bájenle el volumen, que les van a mandar a la Guardia". Recibió esta perla: "Mándala pues, que aquí el más huevón es teniente coronel". Y terminé de recordar en toda su dimensión el país que hoy somos. Un país de fanfarrones y pendencieros. Un mapa de gente altisonante. Una fábrica de nuevos millonarios y peores pobres. El reino socialista de la anarquía y la corrupción.

*** Dos kilómetros más allá conseguimos un mejor sitio. Se me acerca un vendedor de los clásicos cocteles de la gastronomía playera. "Te tengo el rompecolchón, el vuelvealavida, el matalasuegra, el 7 potencias, liberen a Willy". El pregonero se explaya en argumentos de venta: "Este te hace crecer el pelo. Este otro te salva el matrimonio". Luego de una sonrisa, ordeno mi dosis. Pero algo pasa, no sabe igual. El hombre, oriundo de El Yaque, lo acepta: "Sí, le falta su cebollita, su salsa inglesa.

Es que no se consiguen". Ya el barman que me servía el whisky disimulaba la falta de soda, sugiriéndome que era más sano tomarlo con agua.

En el hotel, el mesonero tuvo que sincerarse en el desayuno: "Para las arepas no hay mantequilla, pero hay Patria".

Había, en todos, un discurso elusivo, una vergüenza inicial, una necesidad de encubrir las carencias ante el turista. Hay sitios donde sólo te "cantan" el menú para ceñirse a lo existente. Yo no dejaba de pensar que apenas a 5.000 millas o un poco más están Aruba, Barbados y Curacao, donde los mesoneros no tienen que andar rociando de pretextos a los viajeros. Usted pida por esa boca, caballero. ¿Dólares de los normales? Te los tenemos.

*** Al día siguiente, recorro la avenida 31 de Julio en pos de un lugar ineludible en cualquier visita a la isla: el negocio de los hermanos Moya, en El Salado. Solo allí puedes comerte una arepa de chicharrón con queso pecorino. (La gente fitness, nutricionistas y vegetarianos pueden saltarse esta línea). En esa desmesura andábamos, conversando con uno de los Moya, cuando a su espalda apareció una llamarada sobre el cableado eléctrico de la calle. El fuego creció, el olor era penetrante y la prudencia nos puso a todos los comensales de pie. Alguien clamaba por los bomberos, otros por Corpoelec. Pero había más resignación que prisa. Todos sabían que cualquiera iba a llegar tarde. Hubo una pequeña explosión y una larga cuadra se quedó sin luz en el acto. No sé si es deformación, pero en todos lados veo metáforas del país que hoy somos. Un cableado eléctrico que explota, una solución que no va a llegar a tiempo, un tanto más de oscuridad.

En el hotel, por cierto, la luz se iba a cada tanto. Era un fogonazo que daba paso al orden en segundos. La planta eléctrica, sin duda, era el objeto más valioso del lugar. Escribo esto mientras, al fondo, el noticiero anuncia que el puente de Boca de Uchire, que une al centro con el oriente del país, colapsó. Así avanza la potencia turística en la que nos convertiremos, según ese especialista en cinismo que es el ministro de Turismo. Un país pujante, ¿en qué momento dejamos de serlo? *** En Pampatar están los mejores restaurantes de toda la isla, pero también algunas de las más virtuosas empanaderas del Caribe. Al tercer día era imperativo desayunar en esa emboscada de triglicéridos llamada "El Rincón de las Empanadas". La vendedora nos sirve un jugo de papelón con limón, amasa una empanada de queso con plátano frito y desfoga su discurso: "Yo antes era mundana, me fumaba de tres a cuatro cajas de cigarro diarias, bebía aguardiente, jugaba lotería, pero ahora encontré la palabra del Señor". Su hija la ayuda en la faena. "Se me va para el servicio militar. Tengo cuatro varones, y la única hembra es la que decidió servirle a la patria. ¡Imagínese!". Dijo patria con cierto mohín de burla. Es chavista, ojo. "Sí, y estoy mil veces arrepentida de haber votado por Maduro. Ese hombre no sabe expresarse. Y se lo digo yo que soy bruta". Era una viuda más del Comandante Supremo.

"Chávez sabía ofender ­porque él ofendía­ y sabía defenderse.

Pero este, ni eso". De rompe, desplegó su estrategia de vida. "Hay que saber jugar a la política. Yo me la paso con mi franela roja, pero cuando voy a hablar con la alcaldesa me pongo mi franela azul, y marcho con ellos y en el camino le voy pidiendo lo que necesito". El día anterior, en playa Guacuco, un amigo me contó algo similar. Una antigua socia está en el equipo de trabajo de un ministro. Ella es de oposición, pero en su Twitter está inscrita en sangre la siguiente frase: "Chavista. Fiel a la Revolución".

He allí parte del drama que nos ocupa. Cada quien se ha convertido en una isla de supervivencia. Los principios están en desuso. Las convicciones son dúctiles. Las ideologías cambian al son del viento. El prójimo es una abstracción lejana. Hoy, con más impudicia que nunca, la gente se disfraza de lo que toque.

La rapiña avanza ferozmente. La lista de empresarios de oposición que hace negocios millonarios con el Gobierno es asombrosa. Blasfeman en privado, aplauden al pie de los contratos. El verdadero presidente de este país es el dinero. Y ese sujeto tiene en su vestuario infinidad de camisas rojas, amarillas, blancas.

El chavismo es una doctrina intoxicada de dólares y fotos del Che Guevara. Mientras tanto, en una autopista caraqueña, el ejército de motorizados se baja de sus caballos de dos ruedas y saquea un camión de carne congelada mientras asfixian con sus pisadas el rostro de un chofer agónico. ¿Cuál es la prioridad del hombre nuevo forjado en la revolución bolivariana? ¿Salvar la vida de un ser humano o ver la cara extática de tu familia cuando metas, de un solo golpe, veinte kilos de solomo en la nevera de tu casa? La isla que somos todos no tiene otro destino sino ser tragada por ese océano llamado caos o redimida por el urgente estacazo de la sensatez.

7 de octubre de 2013

El harén de las mujeres occidentales es la talla 38

El harén de las mujeres occidentales es la talla 38
“Mientras intentaba encontrar, sin éxito, una falda de algodón en unos grandes almacenes en Estados Unidos, oí por primera vez que mis caderas no iban a caber en la talla 38. A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer. Tanto, incluso, como la actitud de la policía pagada por el Estado para imponer el uso del velo, en países con regímenes extremistas como Irán, Afganistán o Arabia Saudí.
La elegante señorita del establecimiento me  miró de arriba abajo desde detrás del mostrador y, sin hacer el menor movimiento, sentenció que no tenía faldas de mi talla: ¡Es usted demasiado grande! – dijo.
- ¿Comparada con qué? – repliqué.
- Pues con la talla 38. Lo normal es una 36 o una 38. Las tallas grandes, como la que usted necesita, puede encontrarlas en tiendas especiales.
Era la primera vez que me decían semejante estupidez respecto a mi talla.
- Y ¿se puede saber quién establece  lo que es normal y lo que no? – pregunté a la dependienta como queriendo recuperar algo de mi seguridad si ponía a prueba las reglas establecidas. – ¿Quién ha dicho que todo el mundo deba tener la talla 38? – bromeé, sin mencionar la talla 36, que es la que usa mi sobrina de doce años, delgadísima.
- La norma está presente en todas partes, querida mía. En las revistas, en los anuncios. Es imposible no verlo. Si aquí se vendiera la talla 46 ó 48, que son probablemente las que usted necesita, nos iríamos a la bancarrota. Pero ¿en qué mundo vive usted, señora? Lo siento, pero no puedo ayudarla, de verdad.
-  Pues vengo de un país donde no existen las tallas en la ropa de mujer – repliqué-. Yo misma me compro la tela, y la costurera del barrio o un artesano me hacen la falda que le pido a medida. De hecho, si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea de qué talla uso.
- ¿Quiere usted decir que no vigila su peso? – me preguntó con cierta incredulidad.”
Fatema Mernissi a partir de esta experiencia reflexiona sobre nuestra violencia simbólica en el último capítulo de su obra “El harén en Occidente”, uno de esos pequeños grandes libros de obligada lectura.

 
39499-artwork_images_116956_430053_lalla-essaydi (1)Fatema concluye que “a diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que la mujer es bella cuando aparenta catorce años y al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura”. Mernissi añade que no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética. “En efecto, en aquella tienda no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan… El objetivo es el mismo en ambos casos.” Prosigue: “el poder del hombre occidental reside en dictar cómo debe vestirse la  mujer y qué aspecto debe tener. Es el hombre quien controla la industria de la moda, desde la cosmética hasta la ropa interior. Me di cuenta de que Occidente es la única parte del mundo donde las cuestiones de la moda femenina son un negocio dirigido por hombres. En países como Marruecos la moda es cosa de mujeres.”

Serie “Harem” de Lalla Essaydi.

 
lalla-essaydi-3Esta es la visión acerca de la violencia simbólica occidental para una mujer árabe culta como Fatema Mernissi. Una visión que personalmente me impactó cuando la leí por primera vez, en tanto que como mujer occidental era la primera vez que sentía sobre mi cultura patriarcal la mirada crítica de una persona de origen árabe, una mirada feminista y tan inflexible como nuestras miradas cotidianas al uso del velo y otras costumbres de la cultura patriarcal árabe. Fue un choque enriquecedor.  Verse a través de los ojos de “el otro” siempre lo es.
El fragmento que aquí he reproducido, resumido, su autora lo vivió y escribió hace más de una década, sin embargo no parece tan lejano. Por el contrario, resulta muy actual tanto en las cuestiones que aborda acerca del control sobre la mujer en occidente como aquellas relativas al mundo árabe. Cierto que, a distintos ritmos, se están produciendo avances positivos en ambos hemisferios, pero es un hecho que son lentos y que situaciones como las que vivió la escritora marroquí en aquella tienda estadounidense a finales de los 90, actualmente siguen presentes en nuestro día a día femenino.
Una de las últimas exclamaciones de Fatema Mernissi en este pasaje es: “¡Qué espanto si a los fundamentalistas les diera por imponer no solo el velo, sino también la talla 38!” Añado: ¡qué espanto si a los gurús de la moda occidental les diera por enmascarar de opción estética no solo la talla 38, sino también el velo! Doble e igual espanto si como mujeres de una cultura u otra, culquiera de ellas no son nuestra real, consciente y libre elección.
Fatema MernissiFatema Mernissi, nacida en Fez en 1940, estudió Ciencias Políticas y fue becada por la Sorbona para un doctorado en la universidad de Brandeis, Estados Unidos. Historiadora, ensayista, doctora en sociología y profesora en la Universidad Mohamed V de Rabat. También ha sido asesora de varios organismos como la UNESCO o la BIT. Es una de las intelectuales marroquíes más conocidas en Europa, destacando por su defensa de los derechos de la mujer y por ser una autoridad mundial en estudios de El Corán, así como por el estudio del impacto de las nuevas tecnologías en el mundo islámico.
Mernissi defiende un concepto humanista donde las mujeres tienen que asumir su papel luchando con la palabra, el arma principal para lograr la igualdad, y un enfoque por la lucha por los derechos humanos y la revolución a través de la mejora de las habilidades de comunicación.
En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, junto a Susan Sontag.

Saldo final

El hotel de La Rue des batailles
el sentimiento de que se podrían hacer mejor las cosas
un final como el de los amantes del circulo polar
la canción del coro de los amores rotos
una pecera con lágrimas
una ruina llamada tú
un derrumbe llamado yo
una factura de la que nadie quiso hacerse cargo
la certeza de que alguna vez
también nos mordió en la boca la felicidad.

Eso es lo que me quedó después de nuestra historia.
 
 
 
Tomado del Blog de Marwan, un grande!!

5 de julio de 2013

Perros secuestrados en Irán

Irán: si paseas tu perro, lo confiscan

   
Perros5

“Se están llevando a los perros y multando a sus propietarios”, se advertía a media voz a finales de mayo en los parques de Teherán. Con la campaña electoral iraní en marcha, sólo quienes tenían una mascota prestaron atención. Un responsable policial confirmó que sus agentes iban a “hacer frente a quienes pasearan sus perros por las calles y que también se incautarían de los coches que los llevaran”. Aunque nunca se han visto muchos canes en las ciudades iraníes, no es la primera vez que la policía actúa contra quienes tienen uno. ¿Qué les pasa a las autoridades iraníes con esos pobres animales? ¿No tienen problemas más importantes de que ocuparse?
La respuesta facilona es echar la culpa al islam. Es sabido que esta religión considera impuros a los perros. Eso sin embargo, no significa que los prohíba, sino que después de tocarlos hay que lavarse, lo cual no parece muy descabellado. De hecho, en los países islámicos, como en el resto del mundo, agricultores y cazadores siempre han usado perros para sus tareas. Cuando en 2007 realicé un reportaje sobre la lucha contra la droga que la policía iraní lleva a cabo en la frontera con Afganistán, sus agentes tenían sabuesos amaestrados como es lo habitual.
 
Perros1-2
No son los perros lo que preocupa a los gobernantes iraníes, sino las mascotas. De hecho, la ofensiva lanzada hace un mes también afectaba a los gatos. Y eso que, según la tradición, el propio Mahoma tuvo un gato muy querido, Muezza, lo que ha servido para que, entre los muslmanes, los felinos sean más apreciados que los canes como animales de compañía.
 
Perros3
Quedó claro hace dos años cuando varios diputados propusieron una ley que criminalizara su posesión. “Plantea un problema cultural, es una imitación ciega de la vulgar cultura occidental”, justificaban los legisladores. En su apoyo, contaban eso sí con la fetua emitida meses antes por el gran ayatolá Naser Makarem Shirazí, que advertía de que tener un perro puede llevar a “la corrupción de la familia y a dañar los valores sociales”. Desde entonces, las autoridades prohibieron los anuncios de venta de mascotas y productos relacionados, aunque en los supermercados grandes siguió habiendo comida para perros y gatos.
 
 
Perros2-1

Pero la obsesión con este asunto se remonta a los primeros años del Gobierno de Mahmud Ahmadineyad. Fue entonces cuando se produjo la primera acción policial contra los propietarios de perros en paralelo con una campaña de moralidad que afectó a la forma de vestir de las mujeres y los cortes de pelo de los hombres.
 
Perros4
Hasta entonces, nadie se había preocupado de una afición que, a pesar de aumentado en la última década, no deja de ser bastante minoritaria. Para los más conservadores, tener una mascota, como que una mujer enseñe los tobillos o un joven se peine una cresta, no deja de ser un acto de rebelión. 
 
Por su parte, Reza Javalchi, presidente de la Sociedad Iraní para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales, ha denunciado a France24 que pese al anuncio oficial de que los perros confiscados podrían recuperarse al día siguiente en un parque de Teherán, los dueños no los hallaban allí. Según este activista, los animales eran llevados a un centro de la región de Kahrizakm, donde se han reunido a 150. "Alrededor de 50 han muerto y la mayor parte han enfermado", ha asegurado.

13 de junio de 2013

'Les Couples Imaginaires'

Eva Longoria, Lara Fabián, nadadores franceses y más se fotografían contra la homofobia: Olivier Ciappa presenta la exposición 'Les Couples Imaginaires', donde famosos heterosexuales posan con otros del mismo sexo en escenas cotidianas de pareja.Las imágenes son muy bonitas y sencillas, en blanco y negro, enseñando algo de carne pero sin fuerte carga erótica.

El fotógrafo Olivier Ciappa les pedía a los improvisados modelos que se comportaran de manera natural, tal como lo harían con sus parejas si fueran de distinto sexo. Sin duda se trata de una exposición muy necesaria en estos momentos en Francia, para combatir la homofobia que hemos visto aumentar durante los últimos meses a raíz de la aprobación de la ley de matrimonio homosexual.

Entre los famosos fotografiados, destaca la foto de la actriz Eva Longoria con la cantante Lara Fabián (a quien ya vimos rodeada de parejas gays en su último vídeo), la primera de la galería que te dejamos a continuación. También te gustará la que encabeza esta entrada, la de los nadadoresolímpicos, Frédérick Bousquet y Florent Manadou, dándose una cariñosa ducha pese a que entre ambos no hay nada, de hecho la novia del primero es la hermana del segundo. Disfruta de 'Les Couples Imaginaires':

26 de abril de 2013

Los q no estamos

"Somos muchos los que por diferentes motivos un día decidimos dejar nuestra casa, familia, amigos o amores para irnos a otra tierra a empezar de nuevo. Sin ventajas, sin enchufes, sin apoyo, sin carro, sin casa, sin panas, sin abuelas, sólo con la maleta llena de trapos inadecuados para el invierno, ilusiones, un título enrollado en un tubo lleno de sellos que valgan pa’ todo, un paquete de Toronto y una lata de Pirulín, Diablito y hasta gelatina Rolda, para aguantar hasta que el primer valiente se uniera o viniera a visitarnos. Un bolsillo lleno del dinero de todo lo que alguna vez tuvimos pero hemos vendido, durante el proceso de indecisión, de robos, secuestros.

Muchos quisimos tirar la toalla más de una vez y mandar a donde se merecía al ignorante de turno, agarrar el primer avión cuando no teníamos cerca a nadie que nos hiciera un caldo para pasar la gripe. Muchos gastamos todo lo que nos sobraba del sueldo en tarjetas, facturas, cibercafés, estampillas, y cuanto medio nos permitiera seguir en contacto con los que se quedaron en casa o con los otros que estaban desparramados por el mundo.

Muchos tuvimos que auto-cantarnos cumpleaños, cenar solos en Navidad, trabajar en Año Nuevo para que el trago fuera menos amargo. Muchos nos perdimos los momentos de vida o muerte de nuestros seres queridos. Somos los eternos ausentes en las bodas, nacimientos, graduaciones, bautizos e incluso de los funerales. Nos hemos convertido en facebook, twitter, skype, whatsapp, viber, facetime, dependientes, y eso después de haber superado la era de la Icq, Messenger, Postales Electrónicas, fax y otros.

Hemos hecho nuevos amigos, formado una familia o hemos sido adoptados por la de otros. Nos hemos acostumbrado al frío, al trasporte público, a caminar sin aferrar la cartera como si se tratara de la vida, a usar los hospitales públicos, a no dejar la luz encendida, a abrir las ventanas antes que encender el aire acondicionado, a dejar las frutas tropicales para los momentos especiales, a cocinar, a limpiar, a administrarnos.

Hemos aprendido a cruzar por donde se debe, conducir como se debe, bajar y subir donde se debe, a sentarnos en el autobús o ir apretados pero nunca colgando en la puerta, al silencio, a los parques con los columpios puestos, a las calles limpias, a la basura en las basureros, a la radio diferente, al acento de Los Simpson, a cargar muchas moneditas en el bolsillo.

Hemos aprendido a explicar a un carnicero cuál es el pedazo de carne que queremos para hacernos una carne mechada, a encontrar los sitios donde vendan maltas y plátanos maduros. Hemos sido hormiguitas ahorradoras para organizarnos unas vacaciones en nuestra casa y con nuestra gente.

Nosotros no somos millonarios porque ganemos en dólares, euros, libras o pesos. Somos un montón de gente que le ha echado BOLA, tanto como en nuestro propio país, pero con las oportunidades que allí no nos deparaban en estos catorce años.

Nosotros somos testigos del cambio porque para poder ver la totalidad de las cosas, hay que tomar distancia. Somos unos nostálgicos permanentes que añoramos el lugar donde nacimos y crecimos, pero ese, incluso como era cuando nos fuimos, no el que ya no reconocemos.

Nosotros criticamos al gobierno de nuestro país, pero también al del que nos acoge. Nos quejamos de lo que va mal allí y aquí. Los políticos corruptos, los impuestos, el desempleo y ufff el precio de la gasolina. Buscamos soluciones para los dos lados, queremos mejoras en los dos lados porque tenemos derecho a ellas. En el primero porque aunque estemos lejos nunca hemos dejado de ser venezolanos, y en el segundo porque somos ciudadanos pagadores de impuestos y eso nos da derecho a exigir.

Nosotros somos los que con las tripas revueltas le reclamamos a los que ni siquiera saben cómo se hace un papelón con limón que ponga de ejemplo lo indefendible. Sí, porque por aquí abundan los que ponen a Venezuela como modelo de no sé qué, pero ni a palo se desprenden de sus beneficios y se van con sus macundales a vivir todo aquello de lo que nosotros salimos huyendo.

Nosotros somos esos con amigos en todo el mundo que siempre tenemos visita en casa, que cargamos y pedimos encargos, esos mismos que sufrimos paranoias nocturnas preguntándonos si nuestros seres queridos están en casa sanos y salvos cuando no responden un mensaje a tiempo, que aunque estemos pasando el peor trago de nuestras vidas siempre le decimos a nuestras madres que “estamos finos, bien, chévere”.

Nosotros somos los que hacemos reír a nuestros nuevos amigos, los que les decimos que tienen que conocer el mejor país del mundo, playas, gente, mujeres, pero que no vayan solos porque la vaina es peligrosa. Nosotros somos los que dejamos “el pelero”, pero somos venezolanos, amamos a nuestra patria, la extrañamos y siempre pensamos que aunque. viejitos y arruga’os vamos a regresar.Nosotros somos los que aguantamos el chaparrón solos y desde lejos. Nos fuimos y merecemos el mismo respeto que los que se quedaron, pero mucho cuidado, no se equivoquen, no nos vendemos, no estamos ciegos, no vemos pajaritos ni nos abanicamos con una faja de plata, estamos lejos pero no somos TRAIDORES!!! También queremos un cambio, un mejor camino, seguridad, respeto para todos los Venezolanos”

Firmado: Algún Venezolano como cualquiera de ustedes

14 de abril de 2013

Cubazuela

En uno de sus discursos en Chile despues del triunfo de la “revolución”, Castro dijo una frase lamentable que retrata el pensamiento inconfesable de mucha izquierda latinoamericana: “El poder no se entrega”. Se dirá que era parte de aquellos exaltados años 60, llenos de emoción y descubrimiento, donde más que pensar, al estilo de Descartes, se sentía estar vivo.

Infortunadamente, aquellos polvos trajeron estos lodos.“El poder no se entrega” es la intrínseca concepción del más rancio leninismo que se siente ungido, nadie sabe por quien, a cambiar a su antojo y deseo los destinos del colectivo donde vive. La frase encierra una arquitectura ideológica contra la democracia con su saludable alternancia en el mando, y el provecho astuto de este sistema como protocolo, usando su respeto a la diferencia para posteriormente prescindir de él. Vale acotar que Castro formó a buena parte de la actual izquierda latinoamericana a su imagen y semejanza, esto es, bajo la premisa del pragmatismo y el oportunismo.

Toda argucia, toda mentira, se justificaría teleológicamente luego, con la toma del poder democráticamente o por la armas, qué importa, en tanto este poder sea posteriormente eterno.Así como muchos niños ansían visitar Disneylandia para ver la tierra de la fantasía, en analogía no tan forzada, mucha izquierda latinoamericana ha hecho su peregrinaje a La Habana a tomarse la foto con el fetiche, sea en un caso Mickey Mouse, o en otro, Castro. De allí salieron muchas iniciativas para desestabilizar regímenes hemisféricos, en Centro- y Sudamérica, pensando que si las “condiciones objetivas” para una revolución social no estaban maduras, pues había que provocarlas. Los cursos ideológicos socialistas en los 70 y 80 se volvieron parte del turismo político de izquierda, para quien aspiraba cierto pedigree futuro de dominio.Pero quien va a Disneylandia no va a preguntar por la condiciones laborales de los trabajadores, ni los costos o problemas logísticos. Así, esa izquierda que iba (o que va) a La Habana lo hacía con miras a solazarse en un sueño de autoafirmación.Para ellos, como un país Potemkin de utiliería, Castro previó la “otra” Cuba: la del paraíso de los “luchadores sociales”, con acceso a muchos beneficios que un cubano de a pie jamás conocerá en vida. Esa es la esencia de todo comunismo: repartir masivamente la miseria para que haya una élite que maneje y planifique el acceso a los recursos, y también, claro, que dirija la escasez programada de estos recursos.Todos los socialismos o comunismos son una quiebra económica perpetua. Las llamadas “revoluciones socialistas” comienzan por predar la estructura existente, y cuando todo se acaba, suceden años de penuria y miseria económica. Políticamente, años de más represión. Por ello mismo, casi desde el comienzo, Castro supo que más que la Unión Soviética, la perla del Caribe era Venezuela, con su ingente riqueza petrolera. “Con mi revolución y su petróleo”, le dijo al entonces presidente Rómulo Betancourt, quien tardó menos de diez minutos en mandarlo a las duchas, deportivamente hablando.

Cubazuela es pues, un proyecto político de vieja data: controlar una nación y sus riquezas a distancia para mantener viva una revolución inservible. Ante él han cerrado los ojos muchos mandatarios, cegados por los intereses o por el respeto que da una gruesa chequera dirigida con fines turbios mientras se oprime y exprime a un pueblo.Este domingo solo los venezolanos podrán votar, pero todos los demás latinoamericanos podrán expresar su opinión sobre lo que está aconteciendo allí. Es una nación que ha recibido en 15 años el presupuesto actual de Costa Rica para mas 100 años, y que sigue tan pobre o más que antes.Si toda relación entre países se reduce a un puro beneficio crematístico, si toda política internacional es solo eso, como pretende tristemente demostrar Luis Ignacio da Silva, promoviendo para los demás políticas opuestas a las que el usó en su país, entonces la democracia se ha neoliberalizado realmente y está gravemente enferma.

23 de marzo de 2013

Tratado de culinaria para mujeres tristes

No suelo revisar las revistas de los aviones, creo porque me aburre ver anuncios de artistas con relojes pero en este ultimo viaje de regreso a casa por una extraña razon tome la dichosa revisa y justo lei una recomendación de un libro que me llamo la atención tanto por el nombre como por el autor "Hector Abad Faciolince" se ha convertido en uno de mis favoritos los ultimos meses, sus articulos sin desperdicio y ese toque que le pone que tiene un no se que encantador; claro a él no llegue sola, ya venia recomendado por una super comelibros como es mi hermana, en fin, mucho ruido y pocas nueces, si alguien anda buscando algo que leer "Tratado de culinaria para mujeres tristes" es mi recomendación del día.

14 de marzo de 2013

Lamentable !!!

Venezuela: nueva andanada homófoba de Nicolás Maduro contra el líder opositor, Henrique Capriles Vuelven las insinuaciones homófobas contra Henrique Capriles, el candidato que la oposición venezolana presentará contra el oficialista Nicolás Maduro en las próximas elecciones presidenciales tras el fallecimiento de Hugo Chávez. “Yo sí tengo mujer, oyeron, me gustan las mujeres”, expresó Maduro durante un acto electoral, en clara referencia (sin nombrarla) a la supuesta homosexualidad de Capriles. Este ya ha respondido, acusando a Maduro de “homófóbico” y defendiendo una sociedad “sin exclusión”. No se trata de la primera vez que Maduro utiliza la homofobia contra Capriles. “Yo sí tengo mujer, oyeron, me gustan las mujeres”, dijo Maduro al presentar a Cilia Flores, “su compañera y amada esposa”. “Qué bueno es un beso de una mujer, ¿verdad? O de un ser que uno ama”, añadió, sin querer llamar a su esposa futura “primera dama” por considerarlo un término “de alta alcurnia”, sino “primera combatiente de la patria”… Capriles ya ha respondido a las insinuaciones de Maduro. “Yo quiero desde aquí enviar una palabra de respeto, de consideración y de rechazo de las declaraciones homofóbicas de Nicolás hoy. No es la primera vez”, expresó. “Yo creo en una sociedad sin exclusión (…) Una sociedad sin que nadie se sienta excluido por su forma de pensar, por su raza, por su credo, por su orientación sexual…” Efectivamente, no se trata de la primera vez que Nicolás Maduro hace uso de insultos homófobos contra Capriles. Ya hace un año, siendo ministro de Exteriores de Chávez, dijo de Capriles y de Leopoldo López, otro político opositor, que eran “sifrinitos [niños bien], mariconzones y fascistas”. Maduro pidió luego disculpas después de que colectivos LGTB de Venezuela expresaran su malestar. Capriles, también candidato de la oposición en las anteriores elecciones, había sido objeto semanas antes de una campaña homófoba por parte del entorno de Chávez. En televisión se le llegó a acusar de haber sido detenido por mantener relaciones homosexuales en el interior de un coche en el año 2000. Henrique Capriles es soltero y no se le conocen pronunciamientos expresos sobre su orientación sexual. Se ha posicionado públicamente a favor de reconocer las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

7 de febrero de 2013

Cuando ya no se tienen 20

Hoy faltan 51 días para mi cumpleaños, todos los años desde que recuerdo he llevado la cuenta regresiva, unos con mas antelación que otros pero ahi siempre voy contando, este año es especial, se me acaban los 20's y aunque siempre seré la chiquita de la casa es como si te cayera la responsabilidad del mundo encima. 30 años se dice facil pero son un montón, el 3er piso, que trae consigo las respectivas preguntas de cuando te casas? cuando vas a tener un hijo? se te está pasando la edad, etc etc. 30 años donde no me puedo quejar por dejar de haber vivido, hice lo mejor que pude con las relaciones, los trabajos, las amistades, no todo resultó... lo que si me queda es que cada cosa que intente lo hice con el corazón, los fracasos son parte del vivir. Estos cambios de decadas generan cierta incertidumbre... cumplí con las expectativas? estan logrados los objetivos? voy demasiado lejos de lo que soñe para mi a esta edad? entra el panico, la sudoración, el debí haber hecho... encima te acosan los correos de las miles de cosas que hacen que te sientas mayor o la nueva publicidad de internet explorer con los recuerdos de la infancia, la verdad es que hacerse mayor siempre es complicado, pero divertido, así que disfrutare mi angustia y el mundo sobre mis hombros mientras no puedo hacer nada por el calentamiento global o por matar a la gente mala del mundo.