Hace un tiempo escribí acerca de una frase que me llamo profundamente la atención, era de hecho una pregunta, ¿Cuándo fue la ultima vez que sentiste algo por primera vez? La respuesta en esa ocasión fue “hace nada”, ahora me pregunto, ¿cuando se acaban esas primeras veces? ¿Siempre nos quedaran cosas nuevas por experimentar? ¿Qué hacemos para renovarnos?
Creo que a veces sobrevaloramos lo nuevo, por la novedad del asunto pero también lo cotidiano es necesario, al menos para mí, yo si quiero domingos por la tarde y la escena del sofá pero no puedo negar que también quiero…
“… morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren”.
¿Cuál es la sintomatología del amor? Ahogo, presión en el pecho, arritmia, no voy a mencionar lo de las mariposas en el estómago porque en realidad no lo entiendo bien, me imagino que lo que sucede es que suena mejor que decir dolor de tripas.
Es posible amar un lugar? Es como amar a alguien que no sabe que existes pero con muchos puntos positivos a favor, siempre estará en el mismo sitio, te quitará la respiración cada vez, aguantará todas tus lágrimas, será una constante, permanecerá en el tiempo, no te lastimará, no habrá escenas de celos y hasta soportaría un trío sin rencor.
Hay lugares que te roban el aliento, que te hacen sentir lo más profundo que ciertamente es mejor que no te besen ni te abracen… Aunque no se puede evitar sentir la necesidad de un beso y un abrazo, así que concluyo que se puede amar un lugar profundamente y que es menos doloroso, pero somos seres inconformes, necesitamos el calor de otro cuerpo, ese alguien con el cual compartir un atardecer maravilloso, descansar de la guerra de todos los días, al cual mostrarle el mundo a través de tus ojos y enseñarle ese otro amor con el cual le engañas.
Cación para este texto: Athina - Antique

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