Medidas de ajuste
Hoy te sigo queriendo
cuando marca el reloj las siete y cuarto.
Al mismo tiempo que dicen por la tele
que están las cosas mal y que los bancos
cierran el año y doblan beneficios.
Mientras espera el hombre de la calle
algún nuevo decreto
para hundir la economía de sus cuerpos.
Hoy te sigo añorando
cuando siento,
el desencanto de todos los poemas,
de los versos de amor y las canciones
y no sé que escribir esta mañana
en que la niña se duerme en los apuntes,
y el vuelo de los sueños
es corto como el tiempo de la dicha.
Te amó todavía en esta hora
en que los días no miran al futuro.
Cuando la esperanza pierde la palabra
y se llenan las camas de fracasos
y el deseo se viste con la ropa
de luto y soledad.
Cuando no tengo
ni un mordisco que llevarme a la boca.
Así que con urgencia
te seguiré queriendo como única manera
de salvar este cuerpo del Gobierno,
del papel oficial en que se escribe
el dolor de los pobres y los niños,
y los viejos amantes. Y la gente
que busca vino y pan para el milagro.
No hay medidas
de consejo de ministros que nos puedan
ajustar nuestras vidas como hacemos
nosotros ajustando nuestras bocas
en este mismo instante en que te escribo.
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